La evolución del pago electrónico en Europa

Las formas de pago que evitan el efectivo, cada vez más comunes

  • 02 de Abr, 2019
  • |Redacción - JUGUETES b2b

Para gran parte de la población, poder pagar con tarjeta siempre independientemente del importe sería lo ideal, evitando así llevar efectivo en el bolsillo. 

Hoy ya no nos sorprendemos cuando vemos a alguien pagar en un comercio acercando su smartphone al datafono, sin necesidad de sacar la cartera del bolsillo. Hace unos años este modelo de pago hubiese sido impensable, pero lo cierto es que hoy día es una realidad que se consolida a pasos de gigante, mientras los usuarios ven en ella la comodidad de concentrarlo todo en un dispositivo de mano. Cada vez hay más formas de pago que evitan el uso de efectivo, y cada vez son comunes en más escenarios.

Según un estudio de Advanced realizado hace dos años para Visa España, el 53% de los encuestados ya aseguraba entonces que cada vez llevaba menos efectivo, mientras que un 84% de los encuestados señalaba que nunca sale de casa sin su tarjeta de crédito. Además, para un 79% de los participantes en el estudio, poder pagar con tarjeta siempre que lo deseasen sería la situación ideal.

Tarjetas de crédito y pago en efectivo

No obstante, según un estudio realizado por el Banco Central Europeo (BCE) en verano de 2018, el 87% de los españoles todavía paga en efectivo en ocasiones, aunque en la actualidad hay 10 millones de tarjetas de crédito o débito más en España que hace cinco años. En la zona euro, los datos acumulados de todos los países en esa misma investigación apuntan que el 79% de todas las transacciones se siguen haciendo en efectivo. En esta línea, aún hay mucho margen de crecimiento para el pago electrónico en Europa, y este ascenso se dará de forma muy rápida en los próximos años.

El pago en efectivo en Europa

Lo más probable es que los países en los que el pago en efectivo aún es imprescindible vayan dejando atrás esta tendencia y sigan el modelo de países como Suecia, donde la presencia de carteles que señalan que ya no se admiten pagos en efectivo van en aumento, haciendo así que los consumidores se acostumbren al pago electrónico.

En relación a esta tendencia, un estudio elaborado por ING en 2017 apuntaba que el 21% de los europeos ya casi nunca lleva efectivo, y un 54% de los encuestados señalaba que el uso del efectivo que había estado haciendo los últimos meses había ido disminuyendo progresivamente.

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