Imma Marín, experta en el juego infantil, y, José Luis Cantero, juguetero y socio fundador de Juguettos, reflexionan con motivo del 50 aniversario de la cadena juguetera.
Fue en 1975 cuando un grupo de jugueteros de Villena, Almansa y Murcia se unieron en la localidad alicantina de Villena para fundar la cooperativa española Juguettos. Este año cumplen 50 años como expertos en el juego y el juguete y nos han querido contar su trayectoria, a través de esta conversación de Imma Marín con José Luis Cantero.
Nos conocimos en las ferias cercanas y tratamos de unirnos para conseguir mejores condiciones. Al principio todo eran desánimos, no obstante, había un par de representantes de juguetes que acogieron la idea y buscaron a personal para asentar los cimientos de lo que hoy es Juguettos.
Yo llegué a ser juguetero por tema familiar, nosotros intentábamos dar una continuidad y vida al negocio del juguete frente a las grandes superficies que en ese momento comenzaban a proliferar. Hacíamos unas conexiones que no terminaban en la simple transacción, teníamos la capacidad para dar consejo (esto estimulará tal en el niño o le va a ayudar a ser más social, más amable). Es decir, transmitir los propios objetivos con los que el juguete se crea, con la intención de educar y entretener a la vez.
Sí, y ha cambiado todo muchísimo desde hace 50 años, cuando fundamos la cooperativa. La situación socioeconómica era muy diferente, no todo el mundo podía disponer de un juguete como ahora. Jugábamos con lo que podíamos.
Hacían publicidad las grandes superficies y este tipo de empresas, que nosotros no podíamos ni soñar en imitar cuando empezamos. Pero usamos los recursos con los que contábamos. Yo, por ejemplo, pedí permiso en la escuela para usar su máquina, compré folios y a base de multicopista, descripción escueta del artículo…, fuimos repartiéndolo con ayuda de nuestros amigos.
Y así se fue grabando la idea de la marca poco a poco.
Sí, cualquier juguete es válido para cualquier persona. Por ejemplo, los puzles ayudan a hacer ejercicios de recepción visual, dónde colocar cada pieza…, todo esto es un reto permanente del que los niños se tienen que sentir orgullosos por terminar algo exitosamente. Conseguir este tipo de metas permite hacer una siembra en los niños, enseñándoles que las cosas con esfuerzo se pueden lograr, a veces están muy lejos de la meta inicial pero también muy relacionadas con ella.
Los niños se fijan mucho en lo que estás haciendo, en que estés cerca, que les animes, que les aplaudas, pero también les corrijas, sentirse de alguna forma protegidos. Que los padres puedan pasar tiempo con ellos es beneficioso para ambos.
No quisiera marcharme de esta agradable conversación sin acordarme de todos los que pusieron los cimientos de esta cosa que ha acabado siendo Juguettos, que entonces era una utopía, y de todos los que lo fundaron, porque pusieron la primera piedra. También de la gente que ha trabajado con nosotros, todos los que de alguna forma han colaborado, son una auténtica gozada.