Las bromas y los juegos de imitación ayudan a relacionarse con los demás y a estimular la imaginación

Los niños necesitan bromear con sus padres

  • 07 de Nov, 2011

Las bromas y los juegos de imitación son necesarios para el desarrollo de las aptitudes sociales de los niños, según un estudio de la Universidad de Stirling que ha contado con financiación del Economic and Social Research Council (ESRC).

La doctora Elena Hoicka, directora del estudio, explica que los niños pueden interpretar los gestos faciales y el resto de actos de comunicación no verbal implicados en estos juegos, que además ayudarán a los niños en su edad adulta a la hora de relacionarse socialmente: "Bromear es útil para hacer amigos, evitar el estrés, y pensar de forma creativa e imaginativa. Las imitaciones ayudan a los niños a aprender, a interactuar, a ser creativo y a solucionar problemas".

Este estudio muestra que los niños interpretan de forma diferente las bromas y los juegos de imitación, y que saben distinguir ambas actitudes a partir de los catorce meses: tanto las bromas como las imitaciones “consisten en decir o hacer algo incorrecto –explica la doctora Hoicka–, pero bromear implica hacerlo solo porque sí, mientras que para imitar, el niño tiene imaginar que está haciendo bien esa actividad. Por ejemplo, los padres podrían usar una esponja como si fuera un pato en un juego de imitación, y en cambio usar un gato de juguete como si fuera un pato en caso de estar bromeando”.

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