Daniel Rossinés, director gerente de Comansi

“China dejará de ser competitiva como fábrica mundial en los próximos años”

  • 30 de Jun, 2011

Daniel Rossinés es el director gerente de Comansi, juguetera barcelonesa con más de 50 años de historia. La empresa planea su entrada en el mercado internacional y prepara el lanzamiento de nuevos productos, muchos de ellos licenciados. Pero si por algo se la recuerda es por el Fuerte del Oeste, producto estrella de los 70 y los 80 que ahora la compañía relanza con un nuevo diseño y el mismo eslogan: “Juguete completo, juguete Comansi”.

Comansi acaba de relanzar su Fuerte del Oeste, y no es la única empresa del sector que apuesta por marcas históricas. ¿La nostalgia es un buen factor de venta?
Nos pareció interesante por un lado porque el fuerte como tal es un buen producto en cuanto a concepto y acabado, pero por otro lado se sigue este argumento de la nostalgia: los padres de entre 35 y 45 años son la generación que jugó con el Fuerte Comansi en los años 70 y 80. Este valor nostálgico es importante porque ellos se lo pasaron bien con el juguete y esto significa que sus hijos también se lo pueden pasar bien y sobre todo compartir ese momento de juego con el hijo, enseñarle cómo se juega y revivir esas viejas batallas de cuando uno era pequeño.

Comansi nunca ha dejado de fabricar en España, aunque tiene producción en China. ¿A qué se debe esta decisión?

A la situación del mercado del producto licenciado, ya que gran parte de nuestra producción es de este tipo. Por un lado, la vida de las licencias se está acortando cada vez más y por otro, hay muchas más licencias, por lo que no se vende tanto de cada una. En cambio, en China se piden unas producciones mínimas muy elevadas y al final el coste financiero que supone fabricar allí, incluyendo además el almacenaje y el transporte, hace que este país no sea tan competitivo para nosotros. En España tenemos producciones de licencias como Pocoyó o Caillou que nos permiten prácticamente fabricar bajo demanda, con lo que evitamos rupturas de stock y pérdidas de facturación por este lado, además de gastos innecesarios de financiación y tesorería. Así, el negocio es mucho más manejable.

Ahora que los costes en China están incrementándose, ¿cree que más fabricantes optarán por tener al menos parte de su fabricación en otros países?

Creo que sí, sinceramente. El capitalismo al final es como una plaga de langostas que siempre va buscando dónde hay más comida. Pero si China ya no es tan competitiva y deja de ser la fábrica del mundo, puede ser el mercado del mundo. Hay un mercado de más de 1.300 millones de personas que pueden tener la facilidad y la posibilidad de consumir, dados el incremento de salario y las mejoras sociales.

En todo caso, es seguro que China dejará de ser competitiva como fábrica mundial en los próximos años. Lo que está por ver es si esta producción se va a derivar a países de África Central o a otras zonas de Asia, como Vietnam, Laos o Camboya. También están por ver las infraestructuras y las condiciones que ofrecen los gobiernos de estos países.

¿Cree que el juguete tradicional y las nuevas tecnologías pueden complementarse?
Nosotros lo hemos hecho con los Invizimals, que son unos juguetes que vienen de un videojuego para la PSP, y el resultado comercial ha sido muy bueno. En realidad, estas nuevas tecnologías son como leer el periódico por internet: facilitan el acceso, pero al final, nos gusta tener algo tangible. El niño también quiere algo que pueda manipular e intercambiar.

¿Las jugueteras españolas necesitan internacionalizarse? ¿Cuáles son los objetivos de Comansi en este sentido?

Lo estamos haciendo todos. En muchos casos, el pistoletazo de salida ha sido la crisis, que ha llevado a las empresas a buscar otros mercados. Comansi está también preparando su catálogo para vender en el mercado internacional. El año que viene estaremos en la feria de Nüremberg, donde nos centraremos sobre todo en el mercado europeo, aunque ya hemos hecho operaciones en Oriente Próximo. América del Sur y América del Norte es un proyecto a cuatro o cinco años vista.

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