EL SESGO DE GÉNERO EN LAS MARCAS Y LOS NEGOCIOS

Los sesgos de género, una desventaja para las marcas

  • 09 de Ago, 2017

Los prejuicios subyacentes de género que transmiten las marcas “no sólo oscurecen necesidades reales entre hombres y mujeres”, sino que también ceden ventaja competitiva a sus rivales, según un estudio publicado por ESOMAR.

El organismo de vigilancia publicitaria del Reino Unido ha anunciado que, a partir del próximo año, habrá una regulación más estricta de las campañas con estereotipos de género potencialmente dañinos. En este contexto, mediante la publicación de un informe, la Autoridad de Normas Publicitarias (ASA, por sus siglas en inglés) sugiere que hay evidencias para apoyar reglas más fuertes sobre la idea de que los estereotipos dañinos "pueden restringir las opciones, aspiraciones y oportunidades de los niños, jóvenes y adultos".

Y es que las marcas pueden ser culpables de prejuicios subyacentes de género que no sólo oscurecen necesidades reales y satisfacciones entre hombres y mujeres, sino que también, además, ceden ventaja competitiva a sus rivales. Esta es la idea que se explora en el artículo de ESOMAR, El Sesgo de Género en las marcas y los Negocios: Usando Sesgo de Género para bien, no para mal, escrito por Amy Fridlund, Insights Curador APAC Brand & Shopper, Kantar TNS y Nikki Feld, Consultor Senior. En este sentido, en él se recoge la investigación que ha conseguido encontrar cómo el diseño de una mejor publicidad enfocada hacia las mujeres también ha conseguido una mejor publicidad con los hombres. No obstante, la hipótesis también puede aplicarse a otros aspectos de los productos y marcas: desde la innovación de productos, hasta al servicio al cliente.

Aunque no se perciba de manera consciente
Gracias a una serie de entrevistas semi-estructuradas de expertos cualitativos con académicos de marketing, profesionales de agencias creativas y ejecutivos empresariales de C-suite, se validó la hipótesis básica de que existe sesgo de género pero que a menudo es inconsciente. En este sentido, y según se cita en el informe, "los consumidores pueden no darse cuenta de que su falta de conexión con una marca puede ser el resultado de un sesgo de género arraigado, pero pueden sentir su efecto”. Un hecho que lleva a la pérdida de oportunidades para las marcas.

Así, los autores del estudio argumentan que aquellas marcas que "retroceden, revisan sus propios prejuicios, reevalúan los puntos de contacto a la luz de la nueva comprensión y luego rediseñan sus negocios son probablemente lo que consiguen llegar más a ambos sexos".

¿Dónde incide más en el cliente?
Las interacciones posteriores con consumidores australianos revelaron que las personas son más propensas a reconocer el sesgo de género en los puntos de contacto del servicio al cliente.

"El servicio al cliente, que es un punto de contacto interactivo y dinámico, puede ser más frecuentemente reportado debido al sesgo de disponibilidad, donde las interacciones humanas son más prominentes y más fáciles de juzgar que, por ejemplo, la capacidad de determinar que un producto o un ambiente en la tienda podría Ser diseñados de manera diferente para satisfacer mejor las necesidades de un género ", sugieren Fridlund y Feld.

Asimismo, la fase final cuantitativa de la investigación aún no se ha completado. Sin embargo, los autores pretenden cuantificar el impacto del género en la preferencia de la marca, ya que "cualquier brecha de participación de mercado entre hombres y mujeres puede ser interpretada como una indicación de sesgo de género", dicen.

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