El comercio electrónico es cada vez más popular entre los consumidores de España

Los españoles y el e-commerce en cifras

  • 29 de Sep, 2015

Según un informe de la Comisión Europea, España es el estado de la Unión Europea que más confía en recurrir al comercio electrónico o e-commerce para comprar y vender sus productos. Aquellos que más uso hacen de las ventas on-line son los minoristas españoles, que aseguran confiar en este tipo de negocio por ser uno de los mejores medios para dar salida a sus productos no sólo en España, sino en toda la UE.

España es uno de los protagonistas en este informe basado en la disposición de los comercios de venta on-line, con un apoyo del 57%, seguido de Francia con un apoyo del 54%. En cifras totales, el indicador de confianza de los países de la Unión Europea en el comercio electrónico indica que España confía en un 81% en este tipo de negocio, mientras que Malta en un 74%, y Grecia y Francia en un 73%. En la cola, se encuentran países como Hungría (31%) y Bulgaria (36%).

El estudio recoge otro tipo de datos, como el número de minoristas que están dispuestos a participar en mecanismos de resolución de disputas alternativos a los métodos judiciales. En este caso, el porcentaje español es de un 43%, el tercero más alto de la UE, después de Malta (53%) y Hungría ( también 43%).

A pesar de las cifras positivas que desvelan que España confía en este tipo de comercio, no todos los estados de la Unión Europea lo hacen del mismo modo, por este motivo, Vera Jourova, comisaria europea de Justicia y Consumo, ha hablado de este estudio haciendo hincapié en la necesidad de mejorar la confianza de los consumidores en este tipo de comercio: “Los consumidores no tienen todavía una confianza plena en el comercio electrónico transfronterizo”.

Los datos negativos del estudio

Los comerciantes españoles también se sitúan en primera posición en otro aspecto del estudio: España es el país que mayor porcentaje tiene (87%) en relación con las práctica comerciales injustas que han sido denunciadas por los consumidores. Este tipo de denuncias o quejas vienen dadas por actos como las llamadas persistentes en las que se intentan vender productos, los mensajes en los que se obliga a los consumidores a firmar contratos, las ofertas de productos gratuitos que más tarde conllevan cargos económicos a los usuarios o los mensajes con los que se quiere dar a entender a los clientes que han ganado un sorteo con el que tendrán que pagar dinero para recibir el premio.

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