Abre el Tetris: ese excel puede esperar

Por qué es importante jugar en la empresa

  • 26 de May, 2014

Cada vez oímos más hablar de la gamificación. Y cada vez deberíamos escuchar más. Sobre todo en el caso de las empresas que se dirigen a la infancia y en especial las del sector de juegos y juguetes. Si tan convencidos estamos acerca de los valores del juego, deberíamos ser los primeros en aplicar y subrayar estos valores.

Los más escépticos pueden pensar que esto no es más que una moda y que a la oficina se va a trabajar. Pero lo cierto es que introducir elementos de juego y tiempo de ocio es beneficioso para el trabajo y mejora tanto el rendimiento como los resultados.

Estas son algunas de las ventajas de jugar en la empresa:

1. Estimula la creatividad. Cuando uno gana en un juego o sube de nivel, el cerebro libera dopamina, una hormona que nos anima a probar cosas nuevas. Si se incorporan esquemas de juego a actividades de la empresa, podemos sentirnos impulsados a salir más a menudo de nuestra zona de confort, sobre todo teniendo en cuenta que esas victorias también generan confianza.

Asimismo, no podemos olvidar que el juego incentiva la imaginación, y la imaginación es fundamental en todos los ámbitos de nuestra vida. De hecho, soñar despierto ejercita la inteligencia y la resolución de problemas. Pero para eso, claro, necesitamos ratos en los que (aparentemente) no estemos trabajando.

Por ejemplo, en La necesidad del caos (Empresa Activa), Ori Brafman y Judah Pollock hablan de la necesidad de crear "espacios en blanco", que no son más que momentos en los que dejamos una tarea de lado. Aunque no nos lo parezca, durante esos ratos seguimos procesando información: "Nuestro cerebro recombina la inmensa cantidad de datos que obtenemos todos los días. No sólo decide qué es importante para guardarlo y qué no lo es, sino que vincula las distintas narrativas, encontrándole sentido al mundo". Por eso encontramos la solución a muchos problemas cuando nos olvidamos de ellos (en apariencia) y vamos a dar un paseo o, por supuesto, jugamos.

2. Incrementa la competitividad. En los juegos y en las estrategias de gamificación también hay rankings y niveles, y esto permite a los compañeros competir entre sí y hacerlo además en un ámbito simbólico y en el que sólo debería resultar herido (un poco) nuestro orgullo.

De hecho, aunque estas mecánicas pueden incluir premios, las recompensas no tienen por qué ser materialmente significativas. La consultora digital HelloWorld incrementó las ventas de un nuevo producto un 230% tras aplicar técnicas de gamificación. Y el premio no era más que una cena para el equipo comercial con mejores resultados.

3. Ayuda a crear equipo. Muchas dinámicas de juego se basan en la cooperación, no sólo dentro del equipo de ventas que aspiraba a esa cena (por ejemplo), sino en toda la organización. Esto también ayuda a crear un mejor ambiente de trabajo, sobre todo teniendo en cuenta que el juego es, por definición, divertido.

Las estrategias de cooperación pueden ayudar además a que haya personas que entren en contacto con actividades y departamentos que desconocían, y enriquezcan así su manera de ver el trabajo. También es una forma de recoger feedback de los empleados: el ámbito del juego genera la suficiente confianza como para expresar ideas y opiniones, dado que se sale del entorno habitual, más rígido y jerarquizado.

4. Refuerza la resiliencia. En los juegos muchas veces se gana, pero también se pierde. Esto es algo que tenemos muy presente de niños, pero que en ocasiones olvidamos de adultos, precisamente porque dejamos el juego de lado. Perder nos sirve para analizar qué ha ocurrido y volver a empezar tras haber tomado nota de nuestros errores. De hecho, el juego nos permite arriesgarnos, aun sabiendo que es muy posible que perdamos, y así explorar nuestros límites y posibilidades.

Es decir, hemos de contar con momentos que nos ayuden a estimular nuestra creatividad, con el objetivo de no convertirnos en robots aferrados al "siempre se ha hecho así". Aunque tanto las técnicas de gamificación como el simple hecho de poner un futbolín en la sala de descanso han de tener unos objetivos concretos y han de estructurarse dentro de la empresa de forma adecuada, no podemos olvidar que nuestro cerebro necesita paréntesis, estímulos y diversión. El juego es un asunto muy serio.

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