LOS CUENTOS PROTAGONIZADOS POR PERSONAS ESTIMULAN EN LOS MÁS PEQUEÑOS ACTITUDES ‘PROSOCIALES’

En las historias infantiles, los niños se sienten más identificados con los humanos

  • 14 de Sep, 2017

Investigadores canadienses ponen de manifiesto que aunque a los más pequeños les gusten las historias de animales, “para que los niños aprendan a comportarse mejor socialmente es preferible que los protagonistas sean personas”.

La narración de historias ha sido, en todos los lugares del mundo, siempre una parte integral de la vida de los niños. Unas historias que, más allá de entretener, también han intentado enseñar lecciones de vida y de moral a los más pequeños. En este sentido, según se desprende de un estudio reciente realizado en Toronto, de una revisión de cerca de 1.000 libros infantiles, en más de la mitad de los casos se incluían animales, poniendo de manifiesto que, en las historias infantiles, los niños se ven naturalmente atraídos por los animales. Sin embargo, el estudio canadiense ha querido investigar la influencia de dichas historias en cuanto al aprendizaje moral que dejan en los niños, evidenciando que “a pesar de lo entretenidas que son las películas con animales, para que los niños aprendan a comportarse mejor socialmente es preferible que los protagonistas sean personas, de forma que el pequeño se identifique".

De este modo, el estudio, realizado con niños de cuatro a seis años al alzar, se centró en conocer qué cuentos protagonizados por humanos y por animales potenciaban más una "actitud prosocial" en los más pequeños. Es decir, qué historias promovían más actos realizados en beneficio de otras personas; maneras de responder con simpatía, condolencia, cooperación, ayuda, rescate, confortamiento y entrega o generosidad. Y la conclusión parece clara, según los autores de la investigación: “Después de escuchar la historia que contenía personajes humanos reales, los niños pequeños se hicieron más generosos. En contraste, después de escuchar la misma historia pero con animales, los niños actuaron de manera más egoísta”. Un hecho que desde el estudio lo relacionan “en parte, a lo aprendido con la historia”.

Y es que, según concluyen en la investigación realizada por el Instituto del Niño, de la Universidad de Toronto, los niños pequeños se sienten más identificados con los humanos, antes que con animales, aunque éstos actúen como personas. Por dicha razón, transferir el comportamiento a la vida real en el segundo caso les resulta más costoso. Los niños, en este sentido, eran incapaces de aplicar el comportamiento de un protagonista animal a la vida real. Así, los investigadores canadienses explican que aunque los cuentos protagonizados por animales sean muy apropiados para los niños en el momento de estimular su fantasía; “tal vez, no sean tan eficaces cuando se trata de transmitir a los pequeños alguna lección o enseñanza”.

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