Emili Alsina, director de Ediciones Just

Adaptarse al mercado

  • 10 de Jul, 2012

Uno de los principales retos para las empresas es el cambio en los hábitos de consumo. Hoy en día se compra tanto online como offline y, dependiendo de ofertas y necesidades, estas compras se pueden avanzar meses o dejar para el último momento.

Ante estos cambios, resulta muy difícil para los detallistas tomar decisiones y encargar producto a medio y a largo plazo. En el caso del sector juguetero (y sin duda, no será el único), esto supone un problema para los fabricantes, dado que muchos de ellos no han recibido todavía pedidos en firme de los distribuidores para la campaña navideña, aunque a estas alturas del año ya han de tomar decisiones respecto a la fabricación de sus productos en China, dado que todos los procesos requieren una antelación de al menos cuatro meses.

Los fabricantes lamentan esta falta de compromiso por parte de los distribuidores, pero estos recuerdan que no pueden tomar según qué decisiones prácticamente a ciegas, tal y como está el mercado. Hoy en día no hay productos seguros y, en cuanto a las licencias, el famoso top 10 de hace unos años, actualmente es top 1 o top 2.

Hay distribuidores que proponen una solución que ayudaría a reducir los riesgos de la campaña. Como en junio y julio, con la finalización del curso escolar, tradicionalmente hay un pequeño repunte de las ventas, los fabricantes podrían avanzar parte de sus novedades de campaña, presentando algunas líneas de producto y algunas propiedades. Esto daría indicaciones tanto a los fabricantes como a los distribuidores acerca de lo que podría funcionar en campaña y ayudaría tanto a unos como a otros a ajustar pedidos.

Además, esta iniciativa podría ayudar a reducir la estacionalidad de las ventas, dado que se potenciaría la oferta del verano. Como se puede ver, la dependencia de la campaña navideña es excesiva y limita la capacidad de respuesta de las empresas.

No es la única alternativa. Como comentaba Andrea Schauer, consejera delegada de Playmobil, uno de los motivos por los que esta juguetera no fabrica en China es porque prefiere disponer de flexibilidad para ajustar la fabricación a la respuesta del mercado, dados estos plazos tan amplios que requiere la industria china. Es decir, el posible ahorro en la producción no ha de ser el único factor a tener en cuenta a la hora de decidir dónde y cómo fabricar.

En todo caso, no cabe duda de que el mercado está cambiando y los actores han de adaptarse a estas nuevas condiciones. Es posible que si mejoran las condiciones económicas se recuperen algunas pautas anteriores, pero hay que tener presente que no se sabe ni cuándo ocurrirá esto ni hasta qué punto será así.

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